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Iliana Emilia García:

“Me interesa lo íntimo,

lo personal, lo emocional

de las cosas”

Una entrevista con la artista Iliana Emilia García te lleva por caminos insospechados. El diálogo a veces tiene visos de complicidad y no hago más que mencionar una palabra o formular una pregunta cuando ya Iliana Emilia, como un torrente, me arrastra hacia sus memorias familiares; sus reflexiones sobre el vínculo de la palabra y el objeto, así como su valor semiótico; las fronteras y migraciones; el aquí y el allá, y su fascinación por el mapping (mapear).  Es enero, hace mucho frío y estamos en su estudio en Brooklyn. Las sillas en sus pinturas e instalaciones nos invitan a sentarnos, a crear un punto de llegada o de partida, quizás. De eso hablaremos y dudaremos durante toda la entrevista.

P/ZC/ En tu trabajo veo a una artista que se preocupa mucho por conceptualizar, el concepto para ti es muy importante. ¿Cuándo comenzó ese interés? ¿Desde el principio estuvo ahí, siempre?
 
R/IEG/ Creo que sí. No te puedo decir cuándo empezó, pero creo que sí, siempre estuvo ahí. En mi proceso de trabajo he sido muy coherente, en el sentido de que yo siempre necesito una palabra con un significado. Generalmente busco un objeto que represente la palabra o una palabra que represente el objeto. Antes yo coleccionaba cosas, no porque me gustaran sino por lo que significaban emocionalmente para mí. Hay un significado emocional, hay un significado físico. El concepto viene de que yo siempre vivo buscándole pareja al otro, cómo yo pongo palabras en imágenes, cómo hago las imágenes para las palabras. Lo que sí me doy cuenta es que realmente hay imágenes en las que no tengo suficientes palabras para expresar, porque el lenguaje me lo encuentro corto. Por ejemplo, mi libro favorito es el diccionario, simplemente porque vivo buscando lo que significan las palabras. Siempre me cuestiono, si las palabras realmente explican lo que yo siento. Entonces se ha convertido en una búsqueda constante, porque hay palabras que significan mucho para mí, pero después, si las cambio gramaticalmente, cambia el significado. O sea que realmente es casi una tarea interminable…

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“Cada silla que se hace a mano tiene la historia de la persona que la hizo. Entonces realmente es un estático muy turbulento, porque hay mucha historia solamente en el hecho de hacerla y lo que significa”.

P/ZC/ Y de exploración…

R/IEG/ Y de exploración, porque realmente siempre cambia. Por ejemplo, mientras más corta es la palabra más significado tiene, “tú, yo, aquí, allá”. Cómo yo busco una imagen para “aquí”, cómo yo digo “aquí”. “Aquí” significa tantas cosas. En ese momento vienen los temas de home, hogar. Porque cuando hablamos de “aquí” es un sitio específico. Entonces es una tarea interminable, porque es una búsqueda constante, que se complica. Porque estar “aquí” significa estar aquí emocional o físicamente, quizás no…
 
P/ZC/ Tú siempre has estado explorando sobre el lugar que ocupas, ese concepto de home, de aquí, de allá y la distancia desconocida. En la serie de Unknown Distances / Undiscovered Islands, las sillas son los personajes centrales frente a una playa solitaria  ⎯y luego hablaremos sobre lo que simbolizan esas sillas⎯ ¿qué significa esa distancia para ti?
 
R/IEG/ Cuando nosotros pensamos en playas dominicanas hablamos de palmeras, sol, azul… En el caso de esa serie que eran las sillas dominicanas en la playa de Montauk (NY), ellas están en un paisaje completamente diferente, donde ellas no pertenecen, pero ellas están ahí, sentadas. ¿Realmente hay una forma de tú medir la nostalgia entre un sitio y otro?  Puedes estar en un sitio, pero tu cabeza, tu corazón, están en otro. ¿Cómo se mide esto? No se mide por milla, por tiempo, no se mide con nada. ¿Cómo se mide el sufrimiento? ¿Puedes medirlo con el de mañana? ¿Cómo mides me haces falta, te quiero? No hay una forma de hacerlo. En la foto, el hecho de que todo esté clouded, nublado, es porque estaba buscando una playa donde se sintiera ese peso emocional. Esa falta que te hacen ciertas cosas. Pero mientras tanto tienes ese objeto tuyo, dominicano, con una identidad que parece que está bien sentado, parece que pertenece, pero emocionalmente no. Realmente hay cosas que tampoco puedo medir o darle un número, y como siempre trabajo con los números, con las palabras, con los objetos, hay cosas para las que no he encontrado un objeto que me lo defina. Esa serie, con la huella de la presencia, porque la única evidencia de que las sillas estuvieron ahí fueron las huellas de las paticas de las sillas. Sin embargo, el agua llegó y las borró. Esa imagen en la fotografía duró un segundo. Entonces la evidencia, qué tan volátil y qué tan efímera es, incluso lo que pensamos es eterno. Es como el caso de la casa (se refiere a la casa familiar, en San Cristóbal, que fue demolida y sobre la que hablamos a mi llegada) que yo siempre pensé que era para toda la vida. Esa casa también es efímera. Yo adoro a mi país, pero es efímero también, porque el país que yo dejé no es el de ahora. 

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The Sage and the Dreamer. Instalación, 2018. Foto: Jason Wyche

P/ZC/ Y que también nos obliga a pensar en esa identidad cambiable que no es fija…

 

R/IEG/ Ese concepto de home and place que en español sería hogar y lugar. El lugar puede ser cualquier cosa, pero el hogar tiene una connotación emocional que es muy diferente. Podemos vivir de un sitio a otro, pero siempre hay uno que es “home”, no porque estás ahí, sino porque tu cabeza y tu memoria siempre vuelven ahí. Por ejemplo, San Cristóbal es “Home”, pero Nueva York también es “Home”. Ya voy a complicar la situación. Hay lugares que significan más que lo físico, y vivimos en constante cambio. Mi trabajo tiene mucho que ver con el mapping (el mapeo) porque vivo acumulando puntos, pero mis puntos no son físicos sino recuerdos, memorias. Por eso es que la sillita, que antes estaba estática, ahora la coloco en la barca, porque hasta la sillita se mueve. Actualmente estoy muy interesada en los diseños y patrones de las sillitas dominicanas porque el patrón es completamente diferente. Siempre pregunto por qué la gente del norte tiene un patrón diferente a la del sur.

 

P/ZC/ Y te han dicho por qué, quizás la tradición…

 

R/IEG Pienso que es tradición y también memoria ancestral. Esos patrones provienen de África, de Senegal, de algún sitio del oeste de África, porque esos son los mismos patrones que están en el sur de Estados Unidos. Y eso es cargo humano que vino de aquí para allá. Y un objeto como ese, de todos los días y que ya nosotros ni lo hacemos porque estamos haciendo las sillas de plástico —dios mío, es una tragedia—, enseña nuestra genealogía. La artesanía es africana, el diseño europeo y la madera es nativa. Eso es lo que exactamente somos, acumulaciones de cosas diferentes que se pasan sin nosotros darnos cuenta. Si te pones a ver la misma silla de aquí, la dominicana, está en el sur de Estados Unidos. África, el mismo cargo humano. Nosotros ya tenemos una conexión con el sur, no solamente por la historia de la colonización sino porque también vinimos con el craft (la técnica artesanal), y ese es un craft silencioso. Si ves esas sillas del estilo shaker o del estilo cuáquero en el sur de Estados Unidos, te das cuenta de que hay una cantidad de muebles con nombres americanos, pero de artesanía africana, porque los esclavos eran quienes hacían esos muebles. Hay cosas que no tienen nada que ver con las manos que las hicieron. A mí me interesa revertir y descubrir realmente de dónde vienen las manos que hicieron el mueble que ahora tiene otro nombre, porque eso es una conexión con todos nosotros.

 

P/ZC/ Sin lugar a dudas.  Y retomando esa idea de movilidad, la silla que antes veíamos como un lugar de llegada, ya no está entronizada, sino que ahora se mueve con la barca.

 

R/IEG/ Me doy cuenta de que ella siempre se ha movido, aunque objeto estático, ella también ha vivido en constante movimiento. Cada silla que se hace a mano tiene la historia de la persona que la hizo. Entonces realmente es un estático muy turbulento, porque hay mucha historia solamente en el hecho de hacerla y lo que significa. Cuando las uso en instalaciones yo no cambio físicamente la silla para nada, cuando uso una silla dominicana yo la uso tal como es. Por ejemplo, hay instalaciones mías donde tengo sillas forradas de cosas, nunca lo volvería a hacer, porque ya la silla de por sí viene con una historia más larga que la mía.

 

P/ZC/ También esa silla ha adquirido movimiento, no solamente al colocarla en la barca, sino también en las instalaciones donde la silla se ha movido a través de las superposiciones que haces para crear un diseño, cuéntame sobre ese proceso.

 

R/IEG/ La primera exhibición que hice con las sillas volando fue en Brooklyn, The Sage and the Dreamer. Esa pieza fue parte de la exposición Bordering the Imaginary, una exposición en la que participaron artistas dominicanos y haitianos de la diáspora.  Ahí estuvo Sherezade García (hermana de la artista), Edouard Duval Carrié y Freddy Rodríguez, quienes han trabajado con historias sobre nuestra situación fronteriza. Cuando me invitaron no estaba muy segura qué hacer porque mi trabajo no ha sido político obviamente… yo siempre pienso que es político de otra forma… A mí lo que me interesa no es lo físico, es lo emocional, cómo yo hablo de Haití y República Dominicana de una forma emocional, pero de una forma tampoco romántica, que no tenga nada que ver con el problema del ground….

 

P/ZC/ El conflicto…

 

R/IEG/ El conflicto. Pero estamos hablando de la gente. Para este proyecto me interesé en contrastar fechas con los signos zodiacales. Como la República haitiana nació el 1 de enero de 1804 es capricornio. La independencia de República Dominicana fue el 27 de febrero, aunque hay varias fechas, o sea que es piscis, y fue 40 años más tarde que la de Haití.  Entonces me puse a ver si capricornio y piscis fueran personas cómo se llevarían, y realmente el trabajo entero abordó la relación entre estos signos según el horóscopo, una relación muy complicada, pero que con mucho trabajo funciona.   Ese fue el quid de la instalación entera que tiene cuarenta sillas, porque esa es la diferencia de edad entre una república y otra. Y la pieza nunca toca el piso, porque el problema entre nosotros es un conflicto territorial que no explica ni enseña cómo la gente se lleva o qué tanto la gente se quiere. Por ejemplo, el hecho de que mis mejores amigos artistas son de Haití, y de repente nos damos cuenta, “anda el diablo, ¿tú viste la noticia, lo que pasó?” (alude a las tensiones en la frontera). Sin embargo, hay solidaridad. Yo siempre pienso que nosotros somos la primera historia de amor, somos el primer pleito. Uso la pieza de una forma como si fuéramos dos personas, y no hay una cosa de mayor esperanza que un árbol, por eso la pieza tiene esta forma. El árbol crece against gravitiy, problema, sequía, floods, y nosotros somos las ramas. El problema del ground, de la tierra, es inventado, es una construcción. Al final de cuenta, La Hispaniola es La Hispaniola. El guardia de seguridad de la sala donde se exhibía la pieza (BRIC) era de Haití y estaba histérico porque decía que esas eran sus sillas. Yo decía es que creo que son de nosotros. Pero como parte del estudio, me di cuenta de que las sillas provenientes de Haití tienen un patrón horizontal, mientras las de nosotros son como las que parecen una mata de coco. Aunque eso no significa nada porque al final la isla es de este tamaño (hace un gesto para mostrar que es pequeña). A mí me interesan esos detallitos. De acuerdo con el horóscopo hemos sido solidarios, hemos sido como un matrimonio con sus altas y bajas.

“Yo siempre busco la parte humana”.

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"Ahora
estoy imprimiendo
la memoria
como si
fuera
un tatuaje".

P/ZC/ El académico Samuel Martínez se refiere al “conflicto fatal” para significar que siempre se ha querido presentar la relación domínico-haitiana como en un eterno conflicto; sin embargo, demuestra que ha habido momentos de tensión pero además muchos momentos de solidaridad.

 

R/IEG/ Muchos. Yo trabajo el tema de esa forma, como si fuera de persona a persona, qué tipo de día tuvo una gente que tomó una gran decisión. Me interesan los behind the scene.  Yo siempre busco la parte humana, lo que pensó esa persona como gente, no como líder o figura representativa.

 

P/ZC/ Siguiendo con el objeto de la silla en tu colección y pensando en lo que esta representa, sinónimo de poder político, cuéntame de ese proyecto que hiciste con la silla y la memoria familiar e histórica durante la dictadura trujillista. Cómo comenzó esa serie de In this House_____ is the Boss (el título hace alusión a la placa que debía colgar en cada casa dominicana durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) y que rezaba “En esta casa Trujillo es el jefe”).

 

R/IEG/ Esa es una de mis piezas favoritas. En ese proyecto yo pongo la dictadura dentro de la casa, no afuera. Comenzó cuando empecé a escribir sobre lo que me trajo a Nueva York, porque San Cristóbal siempre ha estado en mi historia (provincia donde nació el dictador). Mi bisabuela, Mercedes de los Santos, a quien le decimos Mamaíta, le dio clase de kindergarten a Trujillo. En ese tiempo ella tenía como 16 años y lo conoció a él como Rafelito. La abuela de Trujillo era de apellido francés, haitiana, y tenía una escuela, y mi bisabuela daba clases en esa escuela. Rafelito luego se convirtió en el dictador. Hay historias de que él se apropió de toda la tierra de la familia y que a mi bisabuelo le dio un ataque al corazón o un derrame cerebral. Hay varias versiones de la historia y del final de mi bisabuelo. Pero nosotros nunca tuvimos que poner la placa ni la foto de Trujillo, porque mi bisabuela decía: “cuando Rafelito venga en persona a pedírmelo yo lo hago”. La familia tuvo que mudarse de la casa porque él quería poner ahí la gobernación. Aunque él siempre como que respetó a la familia, porque la conocía de toda la vida. Pero la relación nunca fue buena, fue muy claro que ellos (los Renville) no apoyaban la tiranía y que él parece respetó la casa o respetó a las mujeres de la casa. Sin embargo, mi abuelita tuvo que hacer discursos, porque ella era fundadora del Politécnico Loyola. Ellos entendían la tragedia. Mi abuelita decía: “el que vive en una dictadura siempre va a saber lo que es una dictadura”. Yo no podía explicarlo, pero entendí que el mundo de afuera era completamente diferente del mundo de adentro. Mi abuelita tenía que salir y hacer lo que tenía que hacer. Pero de la puerta hacia adentro la familia era intocable.  A mí siempre me interesó esa parte, que había una diferencia entre el adentro y el afuera. La serie muestra cómo adentro los jefes eran completamente diferentes. Mi trabajo tiene mucho que ver con la diferencia entre home y place. Cuando estás fuera de tu casa es otro mundo, de la puerta para adentro es una intimidad que es diferente.

 

P/ZC/ ¿Y el place o lugar sería en este caso, el afuera?

 

R/IEG Claro, el afuera se convierte en lo que llamo el contexto histórico, ahí es cuando ya mi historia, que es personal, se convierte en la historia de todo el mundo afuera, porque realmente me doy cuenta de que lo que pasaba aquí se repetía. En el tiempo de la dictadura no había libertad de decir a tu vecino en mi casa pasa esto. Entonces eso ya crea una barrera, pero al final tenemos como pockets. Entonces, cuando cuento mi historia estoy contando la historia de la mayoría de las familias de la avenida Constitución. Me interesa lo que pensaba esa gente y pasaba detrás de sus puertas, las conversaciones, porque lo que se enseñaba afuera no era lo de adentro. Me interesa lo íntimo, lo personal, lo emocional de las cosas.

 

P/ZC/ ¿En qué proyecto estás trabajando ahora mismo?

 

R/IEG/ Después de Agua firme (primera exhibición junto a su hermana Sherezade García, en la Galería de Arte de la Universidad de Pittsburgh, el año pasado, la cual incluyó videos, esculturas y sonidos), en la que hablamos del movimiento constante, del Atlántico, de este a oeste. Me puse a pensar que no tiene sentido moverse sino sabes adónde vas. Entonces el cardinal es realmente de dónde vengo, dónde estoy y adónde voy.  Es parte del proyecto de  los mapas. Me gusta saber de latitudes, me fascinan las posiciones que son como dibujitos, la colocación de mis sillitas para mí conforma una constelación, un dibujo. Las pinturas son como una combinación. Ya que me muevo tanto, adónde me voy. Y qué significa irse y qué significa llegar, y si llego, adónde llego. Hay elementos, como las serigrafías, donde imprimo las pajillas de los muebles y el piso de la casa. Ahí vienen las cosas que siempre guardo conmigo (me muestra una impresión en vidrio del piso de la vieja casa de San Cristóbal). Sabiendo ya que la memoria se pierde, porque hablamos de “nunca me voy a olvidar”, “siempre me recordaré”, pero sabemos que no es verdad, que tú pierdes la memoria. Ahora estoy imprimiendo la memoria como si fuera un tatuaje. Estoy imprimiendo constantemente la memoria por si acaso se me olvida. Ando con estos patrones porque me interesa de dónde vienen. El patrón de la pajilla, que para nosotros eran los muebles que llegaron de España, viene de Asia a Portugal y a nosotros nos llegan como de España. Cuando es del sur de Asia y nosotros producimos ese patrón que es tropical. Eso se convierte en este híbrido que es de aquí porque el material es nativo. Lo mismo que con el índigo, yo pinto con tinta índigo, es una cosa preciada, fuera de serie, y se convierte en lo que nosotros usamos todos los días en la en la ropa...

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Traces of the Past

P/ZC/  Y en la época colonial ese producto valía oro….

 

R/IEG/ ¡Eso era!  Tú pagabas el mortgage (la hipoteca). Todas esas cosas se democratizan y se convierten en un producto de la vida diaria. El de dónde vengo es tan subjetivo. Porque estoy yendo a un sitio que ya es mío, que yo reconozco. Por ejemplo, el trabajo de investigación que estoy haciendo sobre la familia, lo estoy haciendo al revés. Si la familia llegó de Normandía a Quebec y bajó por las Américas, aquí, yo estoy aquí, pero mi hija también está aquí, nosotros estamos volviendo a lo mismo, porque todo eso que ella reconoce aquí, ella ya lo vio aquí. A mí me fascina eso de mi memoria ancestral… ¿Por qué tú te sientes tan bien? La gente del Caribe encuentra lugares en todos los sitios. Si nosotros vamos a Europa, a África, nos vamos a reconocer en la comida, en los materiales, en el calorazo. A mí me fascina ese mapping, donde yo pertenezco a todos los sitios y donde la silla se reconoce en todos los sitios…

Biografía
Iliana Emilia García

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Artista dominicana, radicada en la ciudad de Nueva York por más de tres décadas. Sus obras forman parte de importantes colecciones tales como el Smithsonian American Art Museum en Washignton, DC, El Museo del Barrio en NYC, el Museo de Arte de las Américas (AMA), organización que además editó su libro The Reason/The Object/The Word, el cual recoge sus reflexiones como artista y artículos de importantes críticos de arte, entre otras prestigiosas instituciones.

https://www.ilianaemilia.com/

Biografía

Zaida Corniel

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Escritora, profesora de español y literatura del Caribe y latinoamericana en Stony Brook University. Autora de la colección de cuentos Para adolescentes, premenopáusicas y especialistas de la salud (Arte Poética Press, 2019) y la pieza  teatral Ay Fefa, Where is the Wind? (NoPassport Press, 2023).

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